La AEAT cambia el enfoque de las inspecciones sobre las operaciones intragrupo, aquellas que se realizan entre empresas y socios vinculados, y abre la puerta a sanciones. El nuevo viraje de Hacienda se enfoca ahora en los casos en los que empresas con socios prestan servicios a otras compañías del grupo. En vez de atacar la operación por precios de transferencia y comprobar si se ha ofrecido el servicio a precio de mercado, directamente entra a analizar si la empresa es real, es decir, si tiene medios materiales y económicos para hacer el trabajo, o es una sociedad pantalla que le sirve al socio para facturar a través de ella y ahorrarse el pago del IRPF. Expertos en la materia señalan que hay dos recientes sentencias en las que se ve esta práctica y advierten que estos dos fallos sirven de aviso para navegantes para que determinadas estructuras se pongan más en serio a darle sustancia a la empresa, ya que la simulación es una alternativa más de Hacienda para corregir este tipo de valores y sancionar.